De los dos, el suavizador de agua (water softener) con sal es el único que le quita la dureza al agua. Con agua tan dura como la del norte de Utah, es el que recomendamos para la mayoría de las casas.
El acondicionador sin sal deja el calcio y el magnesio en el agua. Cambia los minerales para que se peguen menos como sarro en los tubos y en las superficies que calientan. No usa sal, no necesita drenaje y no desperdicia agua. No da la sensación de agua suave, y las manchas en trastes y vidrios casi siempre siguen.
Un filtro de ósmosis inversa es otra cosa. Hace agua para tomar en una sola llave y no trata toda la casa.
Escoja un suavizador con sal cuando quiera terminar con el sarro, las manchas y los problemas con el jabón. Piense en un acondicionador cuando solo quiera menos sarro y no pueda tener drenaje ni sal.